Un espacio de cocina donde acceder a mis recetas más interesantes con trucos e ideas para cualquier ocasion. Daddy Rafa confía que disfruteis con ella y que creemos un espacio para aportar ideas culinarias. Aviso: ¡Marcado acento internacional!

jueves, abril 10, 2008

Caballa en escabeche de naranja

Hola de nuevo. Tras el salmón ahora quiero proponeros la preparación de otro plato de pescado de esos que puede hacerse un día y comerse 2 o 3 días después (de hecho está casi más rico).

En esta ocasión la receta la descubrí en el gran blog de Marisa (Al amor de la lumbre ) hace bastante tiempo y lo que os propongo hoy es una humilde adaptación con algunos cambios mínimos: el pescado y la albahaca. El resto es fruto de ella. Aquí podéis encontrar la receta original.

En fin, dicho el origen y agradeciendo la idea a Marisa paso a contaros mi adaptación que, también está bien rica.

Caballa en escabeche de naranja

Ingredientes: (Para 4 personas)

2 Caballas hermosas cortadas en tacos
Harina
Sal
Aceite de oliva
Un trozo de 4cms de jengibre fresco
4 dientes de ajo sin pelar
1 Cebolla grande cortada en trozos
1 Cucharada de pimienta negra entera
1 Cucharada de albahaca fresca troceada
1 Vaso de zumo de naranja natural
½ Vaso de vinagre de Jerez
1 Vaso de agua

Elaboración:

Lo primero es sazonar los trozos de caballa y pasarlos por harina. En una sartén caliente con aceite de oliva freímos los trozos de forma que se doren peor evitando que el pescado se haga demasiado. Uno de los trucos es hacer el pescado lo justo, y dejar que acabe de hacerse en la salsa evitando freír demasiado el tema y que quede seco como la mojama. Una vez fritos los trozos los reservamos.

Ahora vamos con el escabeche. Para ello en una cazuela ponemos a calentar un chorrito de aceite de oliva. Añadimos el jengibre picadito, la cebolla, los dientes de ajo, la pimienta y la albahaca y dejamos que la cebolla se poche pero con cuidado de que no tome mucho color.

A continuación, añadimos el zumo, el vinagre y el agua y dejamos cocer 10 minutos. En este momento, añadiremos los trozos de pescado reservados anteriormente y los dejaremos que se acaben de cocinar durante otros 5 minutos a fuego bajo.


Y ¡listo!. Así se fácil y así de rico. Como os comento, este plato está mejor de un día para otro. Lo que más me gusta es que con la naranja, el escabeche queda muy fino y luego, el toque de albahaca y pimienta es perfecto. Espero que os animéis a prepararla.

¡Ale!, ahora sí, os dejo hasta otro ratito. Besos para ellas y abrazos para ellos

Papi

Salmón Marinado

Hola de nuevo tras unos cuantos días sin estar presente. Lo cierto es que el agobio del trabajo no me ha dejado tiempo alguno para dedicarlo a las recetas y hoy por fin he podido sacar un ratito para escribir un poquito y proponeros nuevas ideas.

Hoy quiero empezar proponiéndoos un plato tradicional y que sale la mar de rico y resultón. Es de esas recetas “de toda la vida” y que de vez en cuando se puede preparar con la garantía de que saldrá siempre bien.

Sin más preámbulos vamos con la receta: Salmón Marinado

Ingredientes: (Para 4-6 personas)

1 Trozo de salmón (unos 600 gramos)
1 Vaso de sal gorda
1 Vaso de azúcar
2 cucharadas de eneldo
Aceite de Oliva Virgen

Elaboración:

Lo primero es preparar el trozo de salmón. Para ello, lo más fácil es decirle al pescadero que os lo prepare para marinarlo y listo, pero si queréis hacerlo vosotros mismos lo que hay que hacer es quitarle tanto la espina central como las espinas laterales y separar los lomos dejando la piel con ellos.

Una vez preparado, conviene hacer 2 cosas: lavarlo bien y congelarlo por un par de días para asegurar que matamos cualquier bichito no deseado tipo el famoso “anisakis”. Esto es lo recomiendo ya que en este plato el pescado no se cocina ni se cuece.

Pues bien, una vez tengamos listo el salmón procedemos a prepararlo. Para ello: En un bol hacemos una mezcla con la sal, el azúcar y el eneldo. En una fuente podemos una capa de esta mezcla, encima ponemos el salmón (con la piel para arriba) y cubrimos con el resto de la mezcla. El salmón debe quedar completamente cubierto de la mezcla de sal y azúcar por todas partes, de hecho, si fuese necesario añadir un poco más de sal y azúcar siempre al 50%.

Cuando esté bien cubierto, lo tapamos y ponemos peso encima y lo guardamos en el frigorífico por un total de 48 horas. Transcurrido este tiempo, el salmón habrá soltado mucho líquido y habrá mermado un montón. No os asustéis porque es perfectamente normal. Lo pasáis por agua para limpiarlo un poquito de la sal y el azúcar y con ayuda de un cuchillo vais haciendo filetitos finos que pondréis en un tupperware. Vais cortando el salmón y le poneis aceite de oliva en el tupper para que conserve.
Al final os debe quedar algo así:


Y listo!, lo podéis guardar en la nevera e ir consumiéndolo en canapés o ensaladas y con la tranquilidad de que sale perfecto y es casero 100%.

Un consejo: Si queréis un canapé espectacular probad a poner en una tostada un poco de gorgonzola y mascarpone con trocitos del salmón. Ummmmm está para chuparse los deditos…

En fin amigos, os dejo hasta otro ratito. Besos para ellas y abrazos para ellos.

Papi

domingo, marzo 16, 2008

Pasteles de Nata (Pasteles de Belén) (Receta Portuguesa)

Muy buenas de nuevo. Hacía tiempo que no os proponía un postre y hoy, no sé porqué me he acordado de los pasteles de natas de nuestros vecinos los portugueses y no me he podido resistir a prepararlos.

No sé si habéis estado en la preciosa Lisboa pero allí es donde está la famosa Torre de Belén y también donde podéis encontrar los típicos pastelillos de Belén. Aunque es el sitio turístico por excelencia para comerlos, lo cierto es que puedes encontrarlos en todo Portugal y en general son llamados “Pasteis de nata”.

Lo cierto es que son súper fáciles de preparar y están riquísimos con un café con leche o con un vasito de leche. En Belén te los sirven templaditos y te los decoran con azúcar glacé y canela pero templados o fríos están igual de buenos.

En fin, sin más preámbulos vamos con la receta: Pasteles de Nata

Ingredientes: (Para unos 15 – 20 pastelillos)

1 masa para hacer hojaldre (de las preparadas del supermercado)
10 yemas de huevo
10 cucharadas de azúcar
500 ml de nata líquida

Elaboración:

Sencillo donde lo haya. Lo primero es extender con un rodillo o una botella la masa para que quede muy fina. Luego cortamos círculos y forramos moldes con ellos. Yo uso una bandeja que tengo para preparar muffins pero cualquier molde puede serviros.

Con el horno a 200º C horneamos los moldes forrados con el hojaldre durante 3 minutos (justo para que se hagan un poquito pero no lo suficiente).

Retiramos del horno y dejamos enfriar.

Ahora, en un bol mezclamos las yemas con el azúcar y batimos hasta que blanqueen. Luego añadimos la nata y removemos bien.

Ponemos la mezcla de nata, azúcar y huevos en un cazo y calentamos a fuego medio revolviendo con una cuchara de palo hasta que espese. Cuando tenga una textura de crema pastelera (bastante espeso), rellenamos cada hojaldre con una cucharada o cucharada y media de la mezcla y volvemos a hornear a 220º C durante 10 minutos.

Por último, gratinamos durante 1 o 2 minutos para que se tuesten y queden con el look típico de estos pastelillos.

Retiramos del horno y dejamos enfriar. Resultado, el de las fotos:



Bueno, pues eso es todo por hoy. Espero que os animéis a prepararlos.
Besos para ellas y abrazos para ellos, cuidaros mucho. Volveré,

Papi

domingo, febrero 17, 2008

BHUJA DE LENTEJAS (RECETA INDIA)

Hola de nuevo después de 2 semanitas sin hacer presencia en el blog por falta de tiempo. En estos días me ha dado por retomar mi afición a la comida india y hoy os planteo precisamente eso, un riquísimo plato indio. Se trata de unas albóndigas de lentejas en salsa que no son muy complicadas de hacer y salen muy sabrosas.

Vamos con la receta: BHUJA DE LENTEJAS

Ingredientes: (Para 4 personas)

1 Taza de lentejas
1 Cebolla mediana
1 Patata mediana
1 cucharilla de café de comino molido
1 cucharilla de café de cilantro
1 cucharilla de café cúrcuma
½ Taza de harina
Aceite
2 Dientes de ajo majados con piel
1 Cucharada de jengibre fresco rallado
1 bote de tomate concentrado (pastina de tomate) (150 ml)
1 Taza y media de caldo de verduras
1 brick de nata para cocinar (125 ml)
1 Puñado de judías verdes frescas

Elaboración:

Este plato no es difícil de hacer pero es un poquito laborioso, aunque con un poco de orden y organización no es para tanto. Lo primero es poner en remojo las lentejas la noche anterior de manera que estén lo suficientemente blandas para preparar este plato pero lo suficientemente duras para no hacer una pasta incomible. Escurrimos bien las lentejas y las reservamos en un bol.

Ahora rallamos la cebolla y la patata y les extraemos el exceso de agua apretándolas con las manos. Mezclamos lo rallado con las lentejas y añadimos el comino, el cilantro, la cúrcuma y la harina. En estos momentos tendremos algo parecido a una masa pegajosa de lentejas con la cual debemos trabajar. Formamos albóndigas con las manos bien limpias y secas y las dejamos en una bandeja en el frigorífico durante 30 minutos para que tomen forma y se puedan preparar después.

Una vez las albóndigas estén reposadas, ponemos aceite a calentar en una sartén y cuando esté bien caliente, las freímos por tandas y las reservamos.


Ahora queda preparar la salsa para acompañarlas. Para eso, en una cazuela ponemos 2 cucharadas de aceite (no más para que no quede aceitoso) y ponemos a freír los ajos majados y el jengibre. Añadimos el tomate, el caldo (que puede prepararse con agua y pastillas de caldo de verduras en caso de que no tengáis caldo hecho) y la nata y dejamos cocinar a fuego medio durante 5 minutos.

Mientras se cocina la salsa, limpiamos las judías verdes y les quitamos las puntas y las hebras y hacemos tiritas finas. Ahora las añadimos a la salsa y acto seguido incorporamos también las albóndigas. Cocinamos durante 10 – 15 minutos a fuego medio y servimos en cuencos para comerlas. Están riquísimas.


La verdad es que es otra forma de comer legumbre algo distinta al guiso tradicional. Espero que alguien se anime a prepararlas y luego me comente su impresión.

UN CONSEJO: Si os salen muchas albóndigas, es mejor no añadirlas todas a la salsa ya que si sobran, se “chupan toda la salsa de un día para otro” y luego quedan secas. Por tanto, es mejor añadir las que os vayáis a comer y guardar por separado la salsa y las albóndigas para la siguiente vez que las queráis comer.

Bueno señores y señoras, os dejo hasta otro ratito. Como siempre os digo, besos para ellas y abrazos para ellos. Cuidaros mucho.

Volveré,

Papi

domingo, enero 20, 2008

Judías verdes al estilo japonés

¡Hola otra vez!. Ya que últimamente no estoy todo lo “blog-activo” que me gustaría y aprovechando que tengo un ratito libre (bueno, en realidad debería estar avanzando trabajo para la semana pero no me apetece un carajo…) voy a publicaros una segunda receta en el día de hoy.

Lo que os propongo ahora es una receta súper sana y súper sencilla de preparar. Os aviso que este plato es para la gente que le gustan las verduras y los sabores naturales, sin camuflar. A mí personalmente me encanta comer las judías verdes tiernitas y con todo su saborcito, sin tomates ni salsas añadidas.

La cocina japonesa se caracteriza entre otras cosas por la simplicidad y por los sabores limpios, basados en la calidad y la frescura de la materia prima. Pues bien, este plato promulga precisamente esto. Vamos con ello:

Judías verdes al estilo japonés

Ingredientes: ( Para 2 Personas)

20 - 25 Judías verdes (vainas)
Agua
2 Cucharadas de salsa de soja (Kikkoman)
2 Cucharada de vinagre de arroz
1 Cucharada de sésamo (si es garrapiñado mejor, pero no es vital)

Elaboración:

Muy fácil. Comenzamos por limpiar las vainas quitándoles los nervios laterales y las puntas, cortándolas en tiritas finas y lavándolas bien. Este plato sale mejor cuanta más fresca esté la vaina. Evitar hacerlo con vaina vieja.

A continuación ponemos a cocer agua en un cazo donde incorporamos las vainas recién cortadas. El truco es cocerlas pero no hasta que estén blandas sino hasta que estén “al dente”. Para ello probar una y cuando parezca que le queda un minutito o dos para estar listas, las retiráis rápidamente del agua y las metéis en agua fría para parar la cocción.

Ahora sólo queda escurrirlas bien, ponerlas en una bandeja y aliñar con una mezcla hecha con la salsa de soja y el vinagre de arroz. Por último espolvoreamos con el sésamo y ¡listo para comer!.


En fin, espero que os animéis a probarlas. Más sencillo no se puede ¿eh? :-)

¡Ale! Os dejo hasta otro rato. Besos para ellas y abrazos para ellos.

Papi

Patatas campestres con cebolla caramelizada y salsa Cheddar

Hola de nuevo. Aquí estoy hoy con una receta sencillita pero muy resultona y rica.
Es un plato que puede hacerse como primer plato o bien para acompañar unos huevos benedictinos en un brunch o bien como acompañante de una buena carne. El único secreto es comerlas calentitas y recién hecha la salsa de queso ya que si esta se queda fría pierde la gracia.
Lo cierto es que la combinación de especias con el dulce y el salado es explosiva. Espero que os animéis a prepararlo un día y luego me contéis.

En fin, sin más temas, vamos con el plato de hoy:

Patatas campestres con cebolla caramelizada y salsa de queso Cheddar

Ingredientes: (Para 4 personas)

4 Patatas grandes lavadas y con piel
2 dientes de Ajo
1 Cucharada de Orégano
1 Cucharadita de Comino machacado
1 Cucharada de Tomillo
1 Cucharadita de Pimentón
1 Cucharada de Romero
½ Cucharadita de Pimienta molida
½ Cucharadita de Nuez Moscada
Sal
3 Cucharadas de Aceite de Oliva
1 Cebolla roja grande
1 y ½ Cucharadas de mantequilla
2 Cucharadas de azúcar
Unas gotas de vinagre de módena
120 gramos de queso Cheddar en taquitos
1 cucharadita de mantequilla en taquitos
20 gramos de parmesano rallado
½ Brick pequeño de nata líquida

Elaboración:

Este plato se elabora en 3 pasos: Las patatas, la cebolla y la salsa.

Para preparar las patatas lo primero es lavarlas bien ya que les dejaremos la piel y trocearlas con ayuda de un cuchillo cuidando de dejar piel en todos los trozos. Ponemos las patatas cortadas en un bol grande, majamos los ajos y añadimos estos a las patatas junto con todas las especias y el aceite y las dejamos macerando a temperatura ambiente por un período de unas 2 horas.

Cuando haya pasado este tiempo, calentamos el horno a 200º C y las horneamos en una fuente o en una bandeja hasta que las patatas estén hechas (entre 25- 30 minutos aunque depende del tipo de patata).

Mientras se hacen las patatas, preparamos la cebolla caramelizada. Esto ya os lo he explicado en otras recetas pero os lo refresco:

Para caramelizar la cebolla, cortamos la cebolla en ruedas finas y hacemos aros con ella, cortándolos por la mitad. En una sartén ponemos a fuego medio la mantequilla y cuando esta se derrita, añadimos la cebolla y dejamos que se cocine.Una vez la cebolla esté blanda, subimos el fuego y añadimos el azúcar y cuando esta se haga caramelo, sin parar de remover, añadimos el vinagre de módena. Ya tenemos la cebolla lista. La reservamos.

Por último preparamos la salsa: Ponemos a calentar una sartén y derretimos, removiendo continuamente, los tacos de queso junto con los taquitos de mantequilla. Cuando el queso se funda, añadimos el parmesano rallado y la nata y dejamos que se cree una crema a fuego lento durante unos 2 minutillos.

Ahora sólo queda montar el plato: Ponemos en una fuente las patatas asadas, ponemos encima de las patatas la cebolla caramelizada encima y por último cubrimos con la salsa de queso. Y… ¡voilá! ¡A devorarlas!

En fin amigos y amigas. Espero que os guste la idea que os he propuesto hoy. Nos vemos en otro ratito. Besos para ellas y abrazos para ellos,

Papi.

lunes, enero 07, 2008

Mejillones gratinados (Receta Belga)

Hola de nuevo después de dos meses de poca actividad en el blog.

Ante todo FELIZ AÑO 2008 para todos vosotros y mil perdones por no estar en mi cita semanal con vosotros durante estos últimos meses pero el cambio de responsabilidades en el trabajo, las fiestas de navidad y la cada vez más demandante de tiempo de mi hija Audrey me han hecho ausentarme más de lo que me hubiese gustado.

Quiero agradecer vuestros mensajes de felicitación de estos días y vuestros comentarios de experiencias con las recetas que os propongo. Gracias por seguir leyéndome a pesar de mi poco tiempo. Os lo agradezco de corazón.

En fin, durante estos días estoy de descanso y creo que podré publicar al menos un par de recetillas. Hoy quiero proponeros una receta Belga que sale muy buena y que sorprende bastante.

En concreto la preparé para la cena de nochevieja así que podemos decir que fue el ultimo plato del 2007 (o el primero del 2008 según se mire).

Bueno, vamos con la receta:

Mejillones Gratinados (Receta Belga)

Ingredientes:
(Para 4 personas)

1 Kilo de mejillones
Medio litro de vino blanco ( Un albariño o un rueda seco son ideales)
150 gramos de champiñones
2 Cucharadas de mantequilla sin sal
1 Cucharada de Harina
½ Vaso de nata líquida para cocinar (125 ml)
El zumo de un limón
Una cucharadita de sal gorda
Una pizca de pimienta (1/2 cucharadita)
150 gramos de queso Emmental rallado.

Elaboración:

La parte más latosa de este plato es limpiar los mejillones. Es lo primero que debemos hacer y, hay que reconocer que dan trabajo, pero todo es ponerse y en menos de lo que uno piensa están listos.

Para limpiar los mejillones, rascaremos las cáscaras con un cuchillo limpiando las lapas, y algas que pudiesen estar pegadas y tendremos especial cuidado en arrancar las algas que suelen estar adheridas al mejillón.

Una vez limpios los mejillones, ponemos un cazo con el vino a hervir. Cuando el vino esté en ebullición, añadimos los mejillones y los tapamos para hacer que se hagan. De vez en cuando removemos y en unos 5 minutos, se habrán abierto todos o casi todos. Ahora, vamos retirando los mejillones y los guardamos en un bol a temperatura ambiente. Para ello tomamos los mejillones uno a uno, nos quedamos con una sola cáscara (tirando la otra mitad) y los acabamos de limpiar las posibles algas que pudiesen tener aún adheridas.

¡OJO!, es importante que aquellos mejillones con la concha rota o que no se abran los tiréis porque puede ser un indicativo de que están malos y os aseguro que comerse un mejillón pocho no es nada recomendable para el estómago.

El caldo resultante (el vino con el agua que hayan soltado los mejillones) lo colamos y reservamos un vaso (250 ml) y el resto lo tiramos.

Bien, ya hemos hecho la primera parte. Reservamos los mejillones.

Lo siguiente que tenemos que hacer es limpiar y laminar los champiñones. Para ello, los pelamos con cuidado, les quitamos las piedras y la tierra que pudiesen tener y los lavamos bien. Después, con ayuda de un cuchillo afilado hacemos láminas de champiñón lo más finas posibles.

Ahora, en un bol mezclamos la mitad de mantequilla con la harina con ayuda de un tenedor hasta que quede una pasta suave y reservamos.

En una cazuela, ponemos la otra mitad de la mantequilla y la calentamos hasta que se derrita y esté caliente. En ese momento incorporamos los champiñones y dejamos que se sofrían y se cocinen hasta que estén tiernos (soltarán agua) y estarán en unos 4 minutos. Añadimos ahora el líquido reservado de la cocción de los mejillones, mezclamos y dejamos que llegue a ebullición.

Bajamos el fuego y añadimos la mezcla de harina y mantequilla restante, la nata, el zumo de limón, la sal y la pimienta y removemos hasta que todo esté uniformemente mezclado. Dejamos cocer a fuego medio revolviendo de vez en cuando y dejando que se reduzca hasta 2/3 de la cantidad actual. Tiene que quedar cremoso pero no espeso.

Ahora ponemos los mejillones uno a uno sobre la bandeja del horno, cubrimos cada concha (con su respectivo mejillón) con una cucharada de la salsa y por último esparcimos el queso rallado.




Ahora sólo queda gratinar en el horno hasta que el queso se derrita y listo. Retirar a una fuente y comer enseguida calentitos.


Y ¡listo!. A disfrutarlos. Espero que os animéis a prepararlos y me contéis luego.
Bueno señores y señoras, hasta otro ratito. Besos para ellas y abrazos para ellos, cuidaros hasta mi vuelta.

Papi.

domingo, diciembre 02, 2007

Crema de champiñones con polvo de beicon

Hola después de tantísimo tiempo. Lamento mucho el retraso y el aparente abandono del blog, pero últimamente han pasado infinidad de cosas y lo último que tenía en mente era ponerme a escribir.

El otro día, comentando a unos amigos que tenía un blog de recetas, me preguntaban que cómo sacaba tiempo con el trabajo, la niña y el día a día para escribir y lo cierto es que es una pregunta bastante difícil de contestar. Parece mentira, pero la niña y mi curro me quitan mucho tiempo y el poco libre que tengo que administrarlo en numerosas labores.

En fin, sé que esto no justifica mi retraso y lamento de verdad haberos hecho esperar, pero en ocasiones es lo que pasa….

Pedidas las disculpas, hoy os propongo una receta muy sencilla pero muy muy rica. Se trata de un platito de cuchara para estos días de frío que comienzan a llegar a finales de otoño y principios del invierno.

La receta de hoy se la dedico a Chemita, mi compi de trabajo del sector de administraciones públicas. Me pediste una dedicatoria y a poder ser de cuchara y aquí la tienes. No es de olla express pero es sencilla y muy rica.

Sin más preámbulos, vamos con la receta:

Crema de champiñones con polvo de beicon

Ingredientes: (Para 4 personas)

½ Kilo de champiñones frescos
Aceite de oliva
2 dientes de ajo
Sal
2 ramitas de perejil fresco picado
½ vasito de brandy ó vino blanco
1 Cucharadita de carne de pimiento choricero (en su defecto 2 pimientos choriceros) 1 Bote de leche evaporada (ideal)
½ vasito de leche
3 lonchas de beicon

Elaboración:

Lo primero de todo es pelar, lavar y cortar en láminas los champiñones. Una vez limpios y troceados, los reservamos.

Ahora, en una sartén, ponemos a calentar un chorro de aceite y sofreimos los dientes de ajo cortados en láminas. Cuando los ajos comiencen a dorarse, añadimos los champiñones y salteamos por un par de minutos. A continuación, añadimos un poco de sal, el perejil y el brandy de dejamos cocinar a fuego medio durante unos 10 minutos.

Mientras cocinamos los champiñones, preparamos la carne de pimiento choricero. Si tenéis un bote ya disponible genial, sino, poned los pimientos a remojo en agua caliente durante 20 minutos y una vez blandos con ayuda de un cuchillo rascamos la carne.

Cuando los champiñones estén listos añadimos la carne de los pimientos choriceros y apartamos del fuego.

En un cazo calentamos la leche evaporada con la leche normal y antes de que comience a cocer, lo pasamos a un bol junto con los champiñones. Con ayuda de una batidora hacemos la crema y la ponemos a calentar a fuego lento durante otros 5 – 10 minutos y ya estará lista.

Para el polvo de beicon basta poner las lonchas extendidas en una sartén sin aceite de ningún tipo a calentar y dejamos que se doren. Una vez dorados, los secamos con papel absorbente y con un cuchillo hacemos pequeños trozos con él (como virutas o polvo de beicon) y las reservamos.

Ahora servimos la crema: En un plato hondo o en un cuenco, ponemos la crema y la decoramos con el polvo de beicon y listo para comer.


Ale, señores y señoras, os dejo hasta otro rato. Confío que sea antes de lo que ha sido esta última.

Besos para ellas y abrazos para ellos, cuidaros mucho porque volveré.

Papi.

jueves, octubre 25, 2007

Pimientos verdes asados rellenos

Hola de nuevo una semana más. Estos días he estado menos operativo por culpa de un doble motivo: La sobrecarga de trabajo y la dichosa gripe. En fin, espero que lo primero disminuya un poco y que lo segundo pase rápido porque estar con fiebre y la nariz húmeda constantemente es un verdadero rollo…

Batallitas a parte, vamos con una recetita la mar de resultona y bien sencilla de preparar. Lo cierto es que yo la hice porque me regalaron un montón de pimientos verdes de esos de “directamente de la huerta” y decidí hacer algo interesante con ellos.

Vamos con la receta: Pimientos verdes asados rellenos

Ingredientes: (Para 2 personas)

6 pimientos verdes
Sal
Un chorrito de aceite de oliva virgen
6 Cucharadas de aceite de oliva
40 gramos de mantequilla
2 Cucharadas de cebolla picada muy fina
2 Cucharadas de taquitos de jamón picaditos
50 gramos de carne picada
1/2 litro de leche a temperatura ambiente
50 gramos de harina
Salsa de tomate (Tomate frito casero o de bote)
Queso tipo Cheddar que funda bien rallado

Elaboración:

Lo primero es asar los pimientos. Para ello, precalentamos el horno a 200ºC, limpiamos con agua los pimientos y, sin secarlos, los ponemos en una bandeja de horno, sazonamos con sal y ponemos un chorrito de aceite.

Horneamos durante unos 20 minutos o hasta que estén bien asados. Los retiramos de la bandeja y los dejamos enfriar ya que luego debemos manipularlos con las manos y no queremos quemarnos.

Mientras se asan los pimientos y esperamos a que se enfríen, vamos preparando el relleno.

El relleno lo elaboramos de la siguiente manera: Ponemos una sartén a calentar con las cucharadas de aceite y cuando esté caliente sofreímos la cebolla. Cuando comience a transparentar, sofreímos el jamón y a continuación la carne picada. Cuando todo esté bien sofrito, incorporamos la mantequilla y cuando se derrita añadimos la harina la cual removeremos sin parar para que se cueza un poco. Vamos añadiendo la leche poco a poco hasta tener lista una bechamel.

Ahora viene la parte más delicada del plato (que tampoco es para tanto). Hay que tomar los pimientos uno a uno y con ayuda de un cuchillo quitarles la parte de arriba (el rabito) y las pepitas con cuidado de que no se rompa.

Después, con la ayuda de una cucharilla, rellenamos los pimientos bien cargaditos y los ponemos en una cazuela de barro o una bandeja que podamos hornear.

Cubrimos los pimientos con un poco de la salsa de tomate (si es casero saldrá mejor claro está) y por último añadimos encima el queso rallado.

Gratinamos el queso en el horno y… ¡listo! ¡A disfrutarlos!.


Buenos señores y señoras, eso es todo por hoy. Os dejo hasta otro ratito. Besos para ellas y abrazos para ellos,

Papi